20150422

Confiando en que todo está bajo su control


¿Qué hace un hijo de Dios con la promesa de que todo obra para bien?


Este domingo el Pastor Hector Salcedo dio continuación a su sermón de la semana pasada sobre la Soberanía de Dios y no pude parar de tomar notas para compartir con ustedes pues fue de mucha enseñanza y edificación para mi vida.

Partimos  de que el cristiano cree la promesa de que todo lo que ocurre en su vida está en total control del Soberano Dios y de que todo realmente obra para bien a los que aman  a Dios, entendiendo que “bien” es forjar en nosotros la imagen de Cristo. Por lo que ese “bien” no siempre será algo placentero para nosotros. 

El Salmo 57 describe la actitud de David en tiempos de angustia y persecución y basado en ese salmo el Pastor Salcedo extrajo 3 actitudes que caracterizan al cristiano que cree y entiende que “todo obra para bien a los que aman a Dios”.

1  1.   Confianza.
”Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí;
Porque en ti ha confiado mi alma,
Y en la sombra de tus alas me ampararé
Hasta que pasen los quebrantos”  (Salmos 57:1)

 David mostró que acudía al Señor como su refugio en momentos de necesidad y donde el control de la situación no estaba en sus manos.  Pero ¿qué hacía que David confiara en Dios en esos momentos?  El hecho de que conocía a Dios como el Altísimo, el Todopoderoso. Para nosotros poder confiar en Dios tenemos que tener una imagen clara y precisa del Dios en quien confiamos. David sabía que nada en su vida iba a pasar si Dios no lo autorizaba.  El hecho de no acercarme a Dios como primera opción en tiempos de necesidad, revela mi incredulidad de que Dios todo lo puede.

2. Buscó a Dios en oración intensa:
Clamaré al Dios Altísimo,
Al Dios que me favorece” (Salmos 57:2)

David oró y clamó a Aquel que puede ayudarlo. El que confía ora, la oración de Dios es la expresión de nuestra insuficiencia y de la suficiencia de Dios. Cuando  oro poco es por  dos  razones: O yo confío demasiado en mi o yo no confío suficiente en Dios.


3.  Alabo y agradezco a Dios:

Te alabaré entre los pueblos, oh Señor;
Cantaré de ti entre las naciones.
Porque grande es hasta los cielos tu misericordia,
Y hasta las nubes tu verdad.
Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios;
Sobre toda la tierra sea tu gloria.

En Filipenses 4:6, se nos ordena que no estemos afanosos, sino que al igual que David oremos y demos gracias a Dios en todo, glorificando y alabando su nombre por todo lo que permite en nuestras vidas, aún no sea de nuestro agrado. El abatimiento de David no impide que el tome la resolución firme  de alabar a Dios en medio de sus circunstancias.

Finalmente, David todo esto se lo dijo a sí mismo, a su alma porque el sabe que la peor batalla se libra en nuestra mente. Las verdades que David conocía sobre Dios determinaban como reaccionaba ante la adversidad.






1 comentario:

  1. Jackie:

    Yo ya escuche las 2 predicas y me encantaron...tambien han sido de muchas edificacion para mi vida justo en este momento en que como bien lo dices, algunas veces no siempre la situacion es placentera para nosotros.
    Aun y cuando no entendamos el por que de nuestra situacion en particular, debemos seguir confiando en nuestro Padre y en que El ya tiene todo bajo Control.

    Un abrazo,

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