20160918

Esto no es un paraíso y no puedes convertirlo en un paraíso.



Dios ha puesto el anhelo en el corazón del hombre, de mejorar su entorno. Todos hemos intentado convertir este mundo presente en el paraíso que todos soñamos. ¿Por qué todos intentamos esta tarea imposible? Porque en lo profundo del corazón de todo ser humano que ha vivido, existe el anhelo por el paraíso. De alguna manera, de alguna forma, todos deseamos que las cosas sean cómo el Creador había concebido que fueran.

Todos estamos insatisfechos con el estado actual del mundo. Todos sufrimos al vivir en un mundo corrompido. Todos vamos de decepción en decepción porque la realidad nunca se acerca a nuestros sueños. Todos enfrentamos cosas en nuestra vida que deseamos poder cambiar. Todos examinamos cosas y esperamos que de alguna forma mejoren.

Las lagrimas de un niño que ha sido ridiculizado en el parque son un anhelo por el paraíso. El enojo de una persona cuando le roban su teléfono móvil es un anhelo por el paraíso. El dolor de una esposa que extraña a su alejado esposo es un anhelo del paraíso. El mal humor del un anciano cuyo cuerpo no funciona cómo lo hizo antes es un anhelo por el paraíso. todos gemimos y esos gemidos son un anhelo por un mundo mejor.

Pero aquí está lo que debes enfrentar. Dio, para tu bienestar y Su gloria, ha elegido mantenerte por un tiempo en este mundo caído. Ha elegido utilizar las dificultades de este mundo para terminar la obra que ha comenzado en ti. Él no te deja solo. No te deja sin recursos. Te bendice con nuevas misericordias cada mañana. Te tiene dónde te quiere tener. Tu matrimonio, tu trabajo, tu iglesia, tu familia y tus amistades nunca serán el paraíso que deseas.

Pero Dios , en su gracia, te ha otorgado un lugar en el paraíso. Si eres hijo de Dios, el capítulo final de tu historia se llevará a cabo en un paraíso eterno que superará tus más grandes sueños.  Jesús dice " En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; sino fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar" (Juan 14:2).  Al enfrentar las dificultades del presente, recuerda que la gracia te ha comprado una entrada para el paraíso que ha de venir.

Tomado del libro-devocional "Nuevas misericordias cada mañana"  de Paul David Tripp

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