20100904

CREERLE A DIOS (Capítulo 16)

Crerle a Dios para amar 


 No hay nada que vaya más allá de nuestras capacidades que amar a quien no queremos amar y amar a quien ni si quiera nos gusta. Como cristianos se nos ha llamado a vivir por fé y amar por fé, porque debemos amar aún cuando no veamos frutos, de forma sacrificial. Pero te advierto que amar de forma sacrificial no significa aceptar abusos indecibles. Dios no nos llama a sacrificar nuestra cordura. Nos llama a sacrificar nuestro orgullo.
 El amor no es un don del Espíritu, pues si fuera así todos podríamos decir que no tenemos esa unción concreta. No, el amor es un llamamiento supremo y prioritario. Si tú te conviertes de verdad en una persona que convierte su estilo de vida para creerle a Dios, serás más osado en tu amor por otros.
Tu fruto va a comenzar a verse, y también el poder de tu vida de oración. Pero si llegamos a participar de un milagro, evitemos que otros se maravillen de nosotros o nos admiren y no le den la gloria a Dios. Por fé sigue viviendo, sigue arriesgando y sigue amando.

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